La cumbre de los países BRICS ha generado un gran interés mundial. Su enfoque en la creación de una moneda digital conjunta podría tener un impacto significativo en la economía global, especialmente en el dominio del dólar. Por ejemplo, la distribución de 13.610 millones de yuanes digitales (unos 2.000 millones de dólares) en China refleja el avance de esta iniciativa. Sin embargo, existen interrogantes sobre la factibilidad y conveniencia de una CBDC compartida entre estas naciones tan diversas.
La posible CBDC conjunta se presenta como una herramienta potencialmente revolucionaria para acuerdos transfronterizos. La implementación de pruebas piloto y el desarrollo activo de CBDC en los países BRICS sugiere un futuro en el que estas monedas podrían integrarse en sus sistemas financieros. Pero expertos como la macroeconomista Lyn Alden cuestionan su viabilidad, señalando que aunque podría mitigar algunos efectos de sanciones, no sería una solución completa.
La ausencia de Argentina en la cumbre BRICS añade una capa de complejidad y especulación. Mientras algunos podrían argumentar que esta decisión refleja una falta de interés en la región, un funcionario de la Casa Rosada ha declarado que no tiene sentido participar si la incorporación de Argentina no será considerada. Esta situación plantea preguntas sobre la unidad y cohesión entre los países emergentes.
La opinión pública sobre la posible moneda digital conjunta es diversa. Figuras como Robert Kiyosaki defienden la idea, argumentando que podría debilitar la hegemonía del dólar. Por ejemplo, la propuesta de que 1 «bric» sea igual a 1 onza de oro, con un valor de $3,000, resalta la posibilidad de una nueva moneda respaldada por una medida tangible. Por otro lado, la posición de Brasil a favor de la desdolarización sugiere un impulso hacia una mayor independencia financiera.
La propuesta de una CBDC compartida por los países BRICS representa una iniciativa intrigante y potencialmente transformadora. Con el apoyo y la oposición expresados en múltiples frentes, el camino hacia la adopción de una moneda digital conjunta está lleno de incertidumbre y debate. Lo que es claro es que la cumbre BRICS marca un momento clave en el diálogo global sobre el futuro del sistema financiero, un futuro que puede incluir una redefinición de la soberanía monetaria y el papel del dólar en la economía mundial.
