El informe del Proyecto Atlas del Banco de Pagos Internacionales (BPI) ofrece otra indicación de que los mundos de las criptomonedas y las finanzas tradicionales pueden estar convergiendo.
En apariencia, este proyecto de prueba de concepto respaldado por algunos de los mayores bancos centrales de Europa, como el banco central alemán Deutsche Bundesbank y el banco central holandés De Nederlandsche Bank, parece lo suficientemente modesto.
Este paso sugiere que los criptoactivos y las aplicaciones de finanzas descentralizadas (DeFi) están, en palabras del informe, «formando parte de un ecosistema financiero emergente que abarca el mundo».
Sin embargo, el BPI y sus socios tienen preocupaciones legítimas sobre este nuevo ecosistema, en particular su «falta de transparencia».
La dificultad para identificar la ubicación de los exchanges de criptomonedas y los recientes fallos, como el robo de $61 millones de los pools de Curve Finance, ilustran las vulnerabilidades en los proyectos DeFi.
Los bancos centrales también desean obtener un mayor conocimiento sobre los activos que sus residentes poseen en el extranjero, especialmente en tiempos de tensión financiera.






