Washington D.C. se prepara para una segunda ronda de negociaciones entre la administración Trump, grandes bancos y representantes del ecosistema cripto, programada para el 10 de febrero, con el objetivo específico de destrabar el debate sobre si las stablecoins pueden ofrecer recompensas o intereses. A diferencia de la reunión inicial del 2 de febrero, que concluyó sin consensos, esta nueva mesa será más reducida y enfocada. El cambio de formato busca acelerar definiciones técnicas y regulatorias, especialmente en torno al tratamiento de los rendimientos generados por reservas, custodia de fondos y protección al consumidor.
La convocatoria incluye a actores clave del sistema financiero tradicional, como JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo, Citi, PNC y U.S. Bank, además de asociaciones como la American Bankers Association y la Independent Community Bankers of America. Del lado cripto, participarán Blockchain Association, Cámara de Comercio Digital y el Consejo de Criptomonedas para la Innovación. El objetivo es avanzar en un marco regulatorio que permanece paralizado. Un ejemplo concreto de fricción es cómo clasificar los intereses pagados por stablecoins: para la banca, funcionan como productos de captación de depósitos sin supervisión equivalente.
Los bancos sostienen que permitir rendimientos en stablecoins podría generar una migración masiva de depósitos desde cuentas tradicionales hacia emisores privados, reduciendo su capacidad de otorgar crédito. La ICBA estimó que, de generalizarse estos productos, el sistema podría enfrentar una caída de hasta 850.000 millones de dólares en préstamos comunitarios. Esto afectaría especialmente a pequeñas empresas y economías locales. Desde esta perspectiva, el principal riesgo es sistémico: menos depósitos implican menos liquidez para financiar hipotecas, proyectos agrícolas o líneas de crédito regionales, pilares del modelo bancario comunitario.
En contraste, las empresas de activos digitales argumentan que las recompensas son un mecanismo legítimo de competencia e innovación financiera. Sostienen que los rendimientos suelen provenir de instrumentos de bajo riesgo, como bonos del Tesoro respaldando las reservas, y que su eliminación limitaría el atractivo de productos diseñados para pagos transfronterizos, remesas y plataformas de finanzas descentralizadas. Un ejemplo práctico es el uso de stablecoins con rendimiento automático en aplicaciones de tesorería corporativa, que permite optimizar liquidez diaria sin depender de intermediarios bancarios tradicionales ni procesos de liquidación lentos.
El resultado de esta negociación tendrá efectos directos en la agenda legislativa, luego de que el Comité Bancario del Senado aplazara en enero su propio proyecto por falta de consensos. Entre los principales beneficios de un acuerdo figuran mayor certeza jurídica, reglas claras de custodia y requisitos de capital para emisores. Sin embargo, un marco demasiado restrictivo podría desplazar innovación hacia otras jurisdicciones. El desafío central es equilibrar estabilidad financiera y competencia, sin prohibir explícitamente las recompensas, pero estableciendo límites operativos y obligaciones comparables a las del sistema bancario.
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