El creciente vínculo de Bitcoin (BTC) con las condiciones macroeconómicas ha sido enfatizado por los analistas de Grayscale, una reconocida firma de inversión estadounidense. Según ellos, la apreciación de Bitcoin en un 80% desde diciembre de 2022 hasta julio de 2023 no fue una casualidad, sino una reacción a las circunstancias económicas dominantes. Este análisis contradice la idea previa de que Bitcoin opera en un vacío, desacoplado de las fluctuaciones de la economía global.
Con el estallido de la pandemia de COVID-19, Bitcoin ha demostrado una creciente correlación con las variables del mercado global, tal como lo señala Grayscale. Anteriormente, la correlación entre Bitcoin y el índice S&P500 había sido inconsistente, pero desde 2020 se ha vuelto positiva y notable. Es decir, cuando el S&P500 aumenta, también lo hace Bitcoin, y viceversa. Este cambio sugiere que Bitcoin ya no es inmune a los vaivenes del mercado financiero tradicional.
La correlación alcanzó su punto máximo en octubre de 2022, antes de empezar a caer drásticamente. Adicionalmente, Bitcoin ha empezado a mostrar signos de correlación con las acciones tecnológicas. Sin embargo, su relación con metales preciosos, como el oro, sigue siendo moderada. Estos patrones son señales de que Bitcoin, como cualquier otro activo financiero, está cada vez más expuesto a las fluctuaciones de la economía global.
No obstante, la singularidad de Bitcoin, marcada por características intrínsecas a la criptomoneda, sigue siendo un factor clave en su valor. Grayscale resalta la posibilidad de una aprobación de un ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos y la resiliencia demostrada por BTC durante la crisis bancaria de marzo como factores que podrían seguir impulsando su valor, a pesar de las influencias externas.
La firma reconoce que el rally de Bitcoin y otras criptomonedas podría continuar hasta finales de 2023, pero con una advertencia: este escenario es plausible sólo si la inflación estadounidense se mantiene estable y la Reserva Federal (Fed) se abstiene de aumentar las tasas de interés. Si la inflación resulta ser peor de lo previsto, la intervención de la Fed podría amenazar el crecimiento de BTC, haciendo que el vínculo entre Bitcoin y las condiciones macroeconómicas sea aún más evidente.






