La Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) ha sido acusada de violar sus propias normas con el lanzamiento de su nuevo sistema de pago instantáneo, FedNow. Caitlin Long, CEO de Custodia, alega que la FED ha otorgado privilegios de acceso a su red a Adyen, un banco extranjero, antes de que la empresa obtuviera la aprobación para abrir una sucursal en los EE. UU. Estas afirmaciones ponen en duda la igualdad de oportunidades para las fintech y plantean interrogantes sobre las prácticas de la FED.
Los documentos públicos revelan que Adyen recibió una cuenta maestra federal en julio de 2020, un año antes de su expansión oficial a los EE.UU. Esta cuenta otorga acceso a la red FedWire, que procesó transferencias por más de $1 cuatrillón en 2022. Según Long, esta concesión rompe las propias reglas de la FED, que tradicionalmente han excluido a las fintech de acceder a su red.
La frustración de Long es personal así como profesional. Custodia, su propio banco de criptomonedas, ha luchado por obtener una cuenta maestra federal. La aprobación daría a Custodia acceso a la misma red financiera que Adyen. La negativa repetida por parte de la FED para conceder este acceso ha llevado a Long a calificar la acción como «antiestadounidense».
Además, Long critica la falta de claridad y coherencia en las reglas de la FED. Argumenta que Adyen, con sede en Ámsterdam, ni siquiera se autodenomina banco en su comunicado de prensa. Este hecho, según ella, complica aún más el entendimiento de los requisitos necesarios para convertirse en proveedor de pagos en los EE. UU.
El problema trasciende a Long y Custodia, evidenciando una crisis más amplia en la industria de activos digitales. Numerosas entidades relacionadas con la criptomoneda se han derrumbado en el último año, mientras la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) ha emprendido una ofensiva contra varios proyectos cripto. En este entorno incierto y volátil, la claridad y la equidad en la regulación financiera son cruciales para garantizar un futuro próspero para las fintech.






