Un panorama político poco prometedor: En la antesala de las elecciones presidenciales de EE.UU. en 2024, el horizonte político no parece auspicioso para la industria cripto. Los principales candidatos, tanto demócratas como republicanos, no han manifestado inclinaciones favorables hacia la adopción y apoyo de criptomonedas. Aunque EE.UU. ha sido una potencia en múltiples ámbitos, su escepticismo político podría dejarle atrás en la carrera cripto global.
El lado republicano: entre el escepticismo y el oportunismo: Mientras que Donald Trump, con un dominio del 52% entre los candidatos republicanos, ha manifestado críticas hacia las criptomonedas, su relación es paradójica. Aunque en público predica el dominio del dólar, en privado ha lucrado con NFTs y posee inversiones en criptomonedas. Este dualismo, combinado con sus nombramientos amigables con el cripto durante su mandato, lo convierte en un enigma. Sin embargo, sus rivales con una perspectiva pro cripto, como Ron DeSantis o Francis Suárez, tienen poca tracción en las encuestas.
Demócratas: firmeza contra el cripto: El panorama no es más alentador en el bando demócrata. Joe Biden, que posiblemente busque la reelección, ha mantenido una postura reticente hacia el mercado cripto. Basta con observar las acciones recientes de la SEC y las propuestas fiscales desfavorables para las empresas mineras de Bitcoin. Aunque estas medidas pueden no materializarse en su totalidad, envían un mensaje claro sobre la percepción gubernamental del sector.
Una gerontocracia reacia al cambio: Las voces críticas sugieren que EE.UU. está gobernado por una gerontocracia —una élite de mayor edad— reacia a las innovaciones tecnológicas. Históricamente, la resistencia al cambio puede ser perjudicial, especialmente en una era marcada por la rápida evolución de la tecnología. La adopción temprana por parte de países más pequeños podría posicionarlos ventajosamente en el escenario cripto global.
El futuro incierto del mercado cripto en EE.UU.: Con el panorama actual, es improbable que el país norteamericano adopte políticas favorables hacia las criptomonedas en el corto plazo. Pero, en el cambiante mundo de la política, nada es definitivo. La comunidad cripto deberá seguir participando activamente, educando a los tomadores de decisiones y al público en general sobre los beneficios y potenciales de esta nueva tecnología financiera. La pregunta es: ¿estará EE.UU. dispuesto a escuchar antes de que sea demasiado tarde?





