Situación mixta en El Salvador: Aunque El Salvador ha sido el primer país en otorgar estatus de curso legal a Bitcoin, su adopción no ha sido uniforme. Según David Puell, analista asociado a Ark Invest Research, la preferencia por el dólar estadounidense y la volatilidad de la criptomoneda han limitado su uso. Desde su legalización en 2021, Bitcoin ha experimentado un retroceso del 20%, reforzando la confianza salvadoreña en el dólar, que ha sido su bastión desde 2001 para sortear crisis económicas.
Caída en remesas: Las cifras oficiales respaldan las observaciones de Puell. El Banco Central de la Reserva señala una caída del 15% en las remesas mediante Bitcoin a lo largo del año. Considerando que las remesas representan el 24% del PIB salvadoreño, esta disminución pone de manifiesto la vacilación en la adopción del activo digital.
Contraste argentino: Mientras en El Salvador se vive una aceptación titubeante, Argentina muestra un panorama distinto. En medio de una crisis económica y una inflación proyectada del 147% para 2023, los argentinos buscan refugio en activos digitales. Según Chainalysis, Argentina tiene una de las tasas de adopción de criptomonedas más altas a nivel mundial, solo superada en América Latina por Brasil.
Bitcoin como refugio económico: El paisaje criptográfico argentino es evidente en la proliferación de comercios, eventos y movimientos alrededor de Bitcoin. El país se erige como un centro global emergente en el ecosistema de las criptomonedas. Con la perspectiva de las próximas elecciones generales y la posibilidad de un cambio radical en las políticas económicas con el economista Javier Milei, se prevé un acento aún mayor en la búsqueda de alternativas al peso argentino.
Potencial de crecimiento con cambio político: Las elecciones primarias PASO 2023 en Argentina reflejaron un deseo de cambio en las políticas económicas, y el resultado benefició indirectamente a Bitcoin, cuyo valor aumentó en un 20% en 24 horas. Puell sugiere que, de asumir Milei la presidencia, la relación entre Bitcoin y el poder adquisitivo de los argentinos podría fortalecerse, abriendo nuevas puertas para la economía digital en el país.






