Bitcoin retrocede hacia los 66.000 dólares en medio de incertidumbre monetaria y presión tecnológica

Bitcoin volvió a debilitarse este miércoles al caer hasta la zona de los 66.541 dólares, acumulando un retroceso cercano al 3 % diario y superior al 12 % semanal, tras haber fallado en sostener el nivel de los 70.000 dólares. El movimiento confirma un cambio táctico de sentimiento en el mercado, donde la toma de ganancias domina frente al apetito especulativo. Un ejemplo claro es la reducción de posiciones en derivados de BTC en plataformas institucionales, que refleja cautela. Como ventaja, el retroceso libera sobreapalancamiento; como desventaja, profundiza la volatilidad y desalienta flujos de corto plazo.

La presión vendedora se ve amplificada por la incertidumbre generada en torno a la Reserva Federal de Estados Unidos y la nominación de Kevin Warsh como posible presidente. Su perfil históricamente restrictivo, enfocado en el control de la inflación y el tamaño del balance, introduce un riesgo adicional para los activos de riesgo. Por ejemplo, si la FED mantiene tasas elevadas durante más tiempo, el dólar podría fortalecerse y restar atractivo a bitcoin como activo alternativo. El aspecto positivo es mayor previsibilidad macro a largo plazo; el negativo, una prolongación del entorno financiero restrictivo para inversiones especulativas.

El dilema central para los mercados es si Warsh responderá a las presiones políticas para acelerar recortes o mantendrá la independencia técnica del banco central. Este escenario genera un contexto de cobertura defensiva entre gestores institucionales. Un caso visible es la rotación hacia bonos de corto plazo y efectivo, en detrimento de criptomonedas y acciones de crecimiento. Para bitcoin, el beneficio potencial radica en su narrativa como reserva alternativa si resurgen tensiones fiscales; sin embargo, el riesgo inmediato es que un entorno de tasas altas limite el ingreso de capital fresco y prolongue las correcciones técnicas.

La caída de bitcoin también se explica por su elevada correlación con el sector tecnológico estadounidense, actualmente golpeado por ventas generalizadas ante el temor a la disrupción de la inteligencia artificial. Empresas de software, servicios legales y gestión financiera están siendo castigadas por el riesgo de automatización, lo que impulsa estrategias de “vender primero y evaluar después”. Por ejemplo, el retroceso reciente del Nasdaq desde la zona de 26.400 hasta niveles cercanos a 25.124 puntos refuerza la aversión al riesgo. La ventaja de este ajuste es depurar valoraciones; la desventaja, arrastrar a BTC como activo correlacionado.

Desde una perspectiva estructural, algunos analistas sostienen que bitcoin continúa dentro del ciclo de cuatro años iniciado con el halving de abril de 2024. Juan Rodríguez lo define como la “época 5”, proyectando una apreciación acumulada de entre 250 % y 300 % hacia 2028. Bajo un escenario base, el precio podría aproximarse a 160.000 dólares. Un ejemplo de estrategia prudente es distribuir compras durante fases de debilidad. El principal atractivo es la ciclicidad histórica favorable; el principal riesgo, que factores macro y regulatorios alteren la dinámica habitual del mercado.

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