El mercado de criptomonedas volvió a mostrar fragilidad tras conocerse que reguladores chinos pidieron a bancos y entidades financieras reducir su exposición a bonos del Tesoro de Estados Unidos, en un contexto de rendimientos al alza y mayor aversión al riesgo. Bitcoin perforó el soporte psicológico de los 70 000 dólares, mientras la capitalización total retrocedió cerca de 2,75 % en 24 horas. Un ejemplo concreto es el aumento de liquidaciones superiores a 356 millones de dólares, señal de desarme forzado de posiciones apalancadas. El principal pro de este ajuste es una posible limpieza de excesos; el contra inmediato es la aceleración de la volatilidad.
La decisión de China se presenta oficialmente como una estrategia de diversificación de riesgos, no como un gesto político directo, según fuentes citadas por Bloomberg. Sin embargo, el contexto aporta matices relevantes. El país asiático mantiene actualmente alrededor de 682 000 millones de dólares en bonos del Tesoro, muy por debajo del billón que llegó a concentrar años atrás. Para las entidades chinas, el beneficio es reducir la exposición a una deuda cada vez más sensible a movimientos de tasas. El riesgo, en cambio, es perder liquidez y estabilidad de un activo históricamente defensivo frente a choques globales.
El impacto trasciende a China y se conecta con una tendencia estructural. Algunos gobiernos europeos, como Reino Unido, Bélgica y Luxemburgo, poseen grandes volúmenes de deuda estadounidense, que incluso han sido considerados como instrumento de presión durante recientes tensiones geopolíticas. Este contexto ayuda a explicar por qué el bono a 30 años ronda el 4,90 % y por qué el oro ha superado los 5 000 dólares. Para los inversores cripto, el pro es que se refuerza el atractivo narrativo de activos alternativos; el contra es que, en fases de estrés, primero se vende riesgo.
Los indicadores internos del ecosistema confirman un entorno defensivo. El Índice de Miedo y Codicia de las criptomonedas cayó hasta 9, nivel catalogado como miedo extremo, reflejando expectativas claramente negativas de corto plazo. Al mismo tiempo, el volumen negociado diario se redujo cerca de 12 %, hasta los 100 000 millones de dólares, según CoinMarketCap. Un ejemplo práctico es la menor actividad en derivados de Bitcoin y Ethereum durante las sesiones asiáticas. El lado positivo es que suelen formarse suelos técnicos tras estas contracciones; el negativo es la falta de catalizadores inmediatos.
El dato más revelador es el desplome del interés abierto en futuros, que retrocedió a unos 96 000 millones de dólares desde máximos superiores a 255 000 millones. Este proceso de desapalancamiento indica que fondos cuantitativos y operadores institucionales están reduciendo exposición, priorizando preservación de capital. Históricamente, esta dinámica suele anticipar nuevas fases de ajuste o, en el mejor escenario, una consolidación prolongada. El pro para el mercado es una estructura más sana y menos frágil ante liquidaciones masivas. El contra es evidente: sin apalancamiento, la recuperación tiende a ser más lenta y selectiva.
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