El Museo Metropolitano de Arte (Met) ha anunciado que devolverá USD 550,000 en donaciones recibidas del exchange de criptomonedas FTX antes de su colapso en noviembre. Esta decisión se produce después de «negociaciones de buena fe y en condiciones de igualdad» con los deudores de FTX, según el comunicado presentado por el Met ante el Tribunal de Quiebras de Delaware. El museo neoyorquino recibió los fondos en dos plazos, siendo los primeros USD 300,000 en marzo de 2022 y los USD 250,000 restantes en mayo.
Las donaciones fueron facilitadas por West Realm Shires Services, la empresa encargada de gestionar FTX.US. Desde que FTX se declaró en quiebra en diciembre, su dirección ha estado tratando de recuperar las donaciones realizadas a políticos y otras organizaciones. Según documentos judiciales, FTX repartió un total de USD 93 millones en donaciones entre marzo de 2020 y noviembre de 2022. Sin embargo, de los aproximadamente 180 políticos estadounidenses que recibieron fondos de FTX, solo 19 han devuelto o manifestado su intención de devolver dichos fondos, según datos de Unusual Whales.
Uno de los mayores beneficiarios de las donaciones de FTX fue «Protect our Future PAC», que recibió alrededor de USD 27 millones, según datos de Market Watch. Aunque el Met ha tomado la decisión de devolver las donaciones recibidas de FTX, otros beneficiarios aún no han seguido su ejemplo. Esta situación plantea una serie de cuestiones éticas y financieras para los políticos y organizaciones involucradas.
Desde el punto de vista ético, es comprensible que el Met haya decidido devolver las donaciones. El colapso de FTX ha generado dudas sobre la legalidad y la integridad de los fondos, y el museo ha optado por tomar una postura transparente y responsable al devolver el dinero a los deudores de FTX. Esto demuestra el compromiso del Met con la ética y la confianza del público.
Sin embargo, esta decisión también plantea cuestiones financieras. Al devolver las donaciones, el Met se encuentra en la posición de perder una cantidad significativa de fondos que podrían haber sido utilizados para mantener y mejorar sus operaciones. Esto destaca la difícil situación en la que se encuentran las organizaciones beneficiarias de las donaciones de FTX, que ahora deben enfrentar el desafío de encontrar formas alternativas de financiamiento.
En última instancia, esta situación subraya la necesidad de una mayor regulación y transparencia en el ámbito de las donaciones políticas y las actividades de las empresas criptográficas. A medida que el uso de criptomonedas y las donaciones relacionadas continúan creciendo, es esencial establecer medidas que protejan tanto a los donantes como a los beneficiarios. La falta de devolución de las donaciones por parte de la mayoría de los políticos destaca la importancia de una mayor rendición de cuentas en este contexto.
