El senador australiano Andrew Bragg ha lanzado una advertencia urgente a la nación: el rechazo de su proyecto de ley sobre criptomonedas podría exponer a los inversores australianos a un riesgoso «mercado no regulado». Según Bragg, si el Parlamento australiano decide no aprobar su proyecto de ley sobre activos digitales, los inversores podrían optar por alejarse de Australia en busca de mercados más seguros y regulados en el extranjero.
La decisión de rechazar el proyecto de ley fue respaldada por el Comité del Senado sobre Legislación Económica, que recomendó que el gobierno continúe consultando con la industria antes de establecer regulaciones criptográficas. Según el presidente del comité, el senador Jess Walsh del Partido Laborista, el proyecto de ley de Bragg no es compatible con el panorama regulatorio existente y podría llevar a resultados negativos para la industria debido a posibles lagunas regulatorias.
Bragg insiste en que las regulaciones de activos digitales ofrecen un doble beneficio al proteger a los consumidores y fomentar la inversión y la actividad del mercado. Sin embargo, atribuye el rechazo del proyecto de ley principalmente al partidismo político, dada la presidencia del Comité del Senado por miembros del Partido Laborista. Esta situación ha llevado a un estancamiento en la implementación de regulaciones en Australia, con un mercado de activos digitales aún sin supervisión.
Liam Hennessey, socio de Clyde & Co, considera que el rechazo no tiene un impacto necesariamente negativo en la regulación de criptomonedas en Australia. Según él, el proyecto de ley de Bragg seguirá siendo valioso para informar sobre el enfoque regulatorio del gobierno y su futuro tratamiento en el Senado, que actualmente enfrenta una alta carga de legislación pendiente.
El gobierno laborista australiano ha iniciado su propio proceso regulatorio, incluido un «mapeo de tokens» para definir cómo regular los criptoactivos. A pesar del ejercicio de consulta pública realizado por el Tesoro en febrero, ha habido una notable falta de atención a la regulación de activos digitales desde entonces, lo que genera incertidumbre entre los inversores y la industria.
El proyecto de ley de Bragg, que busca regular las stablecoins, otorgar licencias a exchanges y establecer requisitos de custodia, ahora se encuentra en un limbo legislativo. Los inversores y la industria de criptomonedas en Australia esperan con ansias la votación en el Senado que determinará el futuro de la regulación criptográfica en el país.






