En un movimiento estratégico, un número creciente de naciones explora la posibilidad de abandonar el dólar estadounidense en favor del yuan chino, liderado por la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.
Este cambio, impulsado por la financiación masiva de proyectos de desarrollo a través de la BRI, podría transformar las preferencias monetarias en el comercio internacional.
La BRI, que ha canalizado préstamos a 155 países, emerge como un catalizador para priorizar el yuan en las transacciones comerciales. China podría utilizar su influencia para cambiar el paradigma del comercio mundial, desafiando la hegemonía del dólar y acelerando la internacionalización del yuan.
El posible cambio hacia el yuan en pagos y transacciones comerciales, respaldado por el Yuan Digital, podría tener consecuencias significativas para Estados Unidos. La posible pérdida de la posición del dólar como moneda de pago para préstamos chinos alteraría drásticamente las prácticas comerciales y financieras actuales.
La inclinación hacia el yuan se alinea con los objetivos de BRICS, buscando reducir la supremacía del dólar. La alianza podría remodelar las relaciones económicas internacionales, desencadenando cambios en las balanzas comerciales y en la estructura financiera global.
La posible transición del dólar al yuan plantea preguntas cruciales sobre el futuro del dólar como moneda de reserva mundial. Mientras que China busca aumentar su influencia económica, el cambio podría reconfigurar las dinámicas del comercio internacional y los mercados financieros, con implicaciones de gran alcance para la política monetaria global.







