La Comisión de Servicios Financieros de la Cámara en los Estados Unidos ha establecido un precedente al aprobar un marco regulatorio integral para las Stablecoins, una forma de criptomoneda. Aunque esta decisión marca un avance significativo en la regulación de la criptomoneda, no se ha alcanzado sin conflictos. Las divisiones partidistas amenazaron el progreso de la legislación, con el presidente republicano de la comisión, Patrick McHenry, atribuyendo la inmovilidad a la Casa Blanca. Sin embargo, los demócratas argumentaron que los republicanos apresuraron el proceso sin una consideración adecuada.
El desacuerdo bipartidista desembocó en una votación que se decidió por líneas partidistas, con un resultado final de 34 a 16 a favor de la aprobación del proyecto de ley. A pesar de la controversia, algunos demócratas desafiaron a sus colegas de alto rango y respaldaron la legislación, lo que sugiere cierta receptividad cruzada hacia la regulación de las criptomonedas. Sin embargo, la sólida unanimidad se encontró entre los republicanos, reflejando el patrón de votación observado en la reciente revisión regulatoria del mercado criptográfico.
En una muestra de resistencia, los demócratas intentaron ralentizar el progreso de la legislación con varias maniobras procedimentales. Los detractores argumentaron que la votación debería haberse retrasado hasta septiembre para permitir un debate y consideración más profundos. Estos actos reflejan un entorno político incierto para la regulación de criptomonedas, a pesar de un compromiso bipartidista previamente prometedor.
La aprobación del marco regulatorio de las stablecoins no fue la única medida relacionada con las criptomonedas que enfrentó resistencia. Otra medida que abordaba la auto custodia de criptoactivos también se enfrentó a la oposición partidista. Dada la naturaleza dividida del control del Congreso en la actualidad, este resultado plantea dudas sobre las posibilidades de que estas medidas se conviertan en ley.
Los republicanos defendieron su aceleración del proyecto de ley argumentando que cualquier demora podría haber conducido a más maniobras políticas y una posible dilución de las regulaciones propuestas. La persistencia en el avance de la legislación, a pesar de la resistencia partidista, puede interpretarse como un reconocimiento de la necesidad de abordar los desafíos asociados con la propiedad y seguridad de los activos digitales. Este desarrollo podría tener implicaciones significativas para la futura trayectoria de las Stablecoins y su percepción dentro del panorama criptográfico en general.






