Tom Mutton, director de tecnología financiera (fintech) del Banco de Inglaterra (BoE), ha establecido una clara línea divisoria entre una potencial libra esterlina digital y las criptomonedas existentes. Según Mutton, las criptodivisas no cumplen ninguna de las funciones esenciales del dinero, y por lo tanto, no serán intercambiables con la futura moneda digital del banco. Sin embargo, una stablecoin bien regulada, que mantiene un valor constante, podría ser compatible con los objetivos de interoperabilidad del BoE.
En la Conferencia sobre Criptomonedas y Activos Digitales, Mutton resaltó la importancia de la privacidad en las finanzas descentralizadas, pero también las preocupaciones que genera el anonimato para la entidad bancaria. Según Mutton, la libra esterlina digital solo sería viable si cumple los más altos estándares de privacidad. Aunque, contrariamente a la percepción generalizada sobre las criptomonedas, el director fintech del BoE subrayó que la privacidad y el anonimato no son sinónimos, y que la futura moneda digital del banco central (CBDC) no está diseñada para ofrecer anonimato.
La negación de Mutton de que el dinero digital del sector privado sea más privado que una libra digital, pone de relieve la importancia de entender la huella de datos que deja cualquier transacción electrónica. Según él, es fundamental saber a quién van destinados estos datos y cuáles son las condiciones de uso. Este argumento desafía la percepción común de que las transacciones con criptomonedas son inherentemente privadas.
Las estadísticas también respaldan la preocupación de Mutton por el anonimato. Datos de la empresa de análisis blockchain Chainalysis muestran que las transacciones ilícitas con criptomonedas superaron los 20.000 millones de dólares en 2022. Este hecho subraya los riesgos asociados con el anonimato en las criptomonedas y la necesidad de una regulación más sólida y de estándares de privacidad claros.
En definitiva, el BoE está adoptando un enfoque cauteloso y pragmático hacia las finanzas digitales y las criptomonedas. A pesar de los potenciales beneficios de las criptomonedas, como la rapidez y la eficiencia en las transacciones, las preocupaciones sobre la privacidad, el anonimato y la función del dinero persisten. Esta postura enfatiza la necesidad de una comprensión más profunda y de una regulación más efectiva en el mundo en constante evolución de las finanzas digitales.
