Presentación de la Propuesta: El Servicio de Impuestos Internos (IRS) de Estados Unidos ha propuesto una nueva normativa para la declaración de impuestos de intermediarios de activos digitales. En resumen, los intermediarios deberán adoptar un formulario 1099-DA, con el objetivo de clarificar y simplificar el proceso de declaración. El Departamento del Tesoro destaca que este cambio permitiría a los contribuyentes discernir de manera más eficiente sus obligaciones fiscales, evitando cálculos onerosos.
Intenciones de la Administración Biden: La propuesta, que comprende 282 páginas, surge como parte de la Ley bipartidista de Inversión en Infraestructuras y Empleo (IIJA), impulsada por la administración Biden. Esta ley tiene como meta recaudar $28,000 millones en una década. A pesar de su intención de mejorar la infraestructura fiscal, la propuesta ha encontrado resistencia. La entrada en vigencia de estas normas, planeada para 2026, reflejará las operaciones de 2025, dando tiempo a los actores del mercado a adaptarse.
Reacciones y Respuestas: Kristin Smith, de la Asociación Blockchain, resalta que el ecosistema criptográfico no puede ser tratado de igual manera que los activos tradicionales. Las preocupaciones incluyen la capacidad de cumplir con estas regulaciones y la adaptabilidad de las normas al rápido cambio tecnológico. A esto se suma Miller Whitehouse-Levine, quien critica la vaguedad y confusión de la propuesta.
Crítica desde el Legislativo: Patrick McHenry, desde una perspectiva legislativa, ve la propuesta como un ataque a la creciente industria de criptoactivos. Afirma que las regulaciones deben ser claras y adaptadas, aludiendo a las exenciones propuestas en el proyecto «Keep Innovation in America». El mensaje subyacente es que las regulaciones no deben obstaculizar la innovación.
Próximos Pasos y Consideraciones: Ante la ola de reacciones, el IRS tendrá que deliberar cuidadosamente sobre los comentarios recibidos hasta el 30 de octubre. A la espera de una audiencia pública, las autoridades deben considerar las particularidades de los criptoactivos, equilibrando la necesidad de una regulación clara con la dinámica intrínseca de un sector en constante evolución. La sugerencia del grupo Coin Center sobre problemas de privacidad subraya la complejidad de la tarea. Se espera un debate constructivo, con la mira puesta en un marco regulador que beneficie tanto al Estado como a los inversionistas y usuarios.
