El informe 2023 sobre impuestos a las criptomonedas de la firma Coincub ha revelado que Panamá y El Salvador son los destinos más amigables para las criptomonedas en Latinoamérica, cobrando poco o ningún impuesto a las transacciones criptográficas. La adopción de la Ley Bitcoin en El Salvador, convirtiéndola en moneda de curso legal, y la postura de Panamá, favoreciendo las inversiones extranjeras, demuestran que la tributación baja o nula puede atraer considerablemente a los inversores en criptomonedas, proporcionando un entorno favorable para la expansión de las tecnologías de blockchain.
Sin embargo, hay que señalar que este enfoque no está exento de riesgos. El Salvador, al eliminar todos los impuestos a las industrias tecnológicas, incluyendo a Bitcoin y otras criptomonedas, se enfrenta a desafíos como la posible manipulación de precios y el riesgo de ser utilizado como refugio para actividades ilícitas. Panamá, por su parte, a pesar de su política tributaria favorable, está lidiando con la complejidad legal en torno a la aprobación de su propia ley de criptomonedas.
En un segundo nivel, encontramos a países como Argentina, que ha logrado una posición competitiva al establecer una tasa de impuestos del 15% sobre las ganancias con criptomonedas. La combinación de una creciente adopción de criptomonedas y una política tributaria moderada podría permitir a Argentina atraer inversiones en este campo, aunque el desafío de la evasión de impuestos sigue siendo relevante.
México y Puerto Rico también merecen una mención por su enfoque variado. México aplica impuestos diferenciados para empresas y personas particulares en relación con las criptomonedas, mientras que Puerto Rico ofrece exenciones de impuestos en ganancias de criptomonedas para las empresas registradas en el país. Esta diversidad de enfoques destaca las diversas formas en que los países pueden equilibrar la necesidad de ingresos fiscales con el deseo de atraer inversiones en criptomonedas.
Por último, la situación en República Dominicana, España, Colombia y Cuba representa un contraste. Con tasas de impuestos de hasta el 90% en algunos casos, estos países parecen tener un enfoque más cauteloso y restrictivo hacia las criptomonedas. Sin embargo, esta postura podría cambiar en función de las tendencias globales y las experiencias de otros países de la región. En resumen, la diversidad de políticas fiscales hacia las criptomonedas en América Latina subraya tanto los retos como las oportunidades que esta nueva forma de activo presenta.
