El año 2023 ha sido testigo de una montaña rusa en el mercado de criptomonedas. A pesar de las notables alzas, los volúmenes aún no alcanzan los niveles de años anteriores.
Los gobiernos trabajan en políticas constructivas, pero la regulación sigue siendo una espina para varias monedas. En este escenario, las stablecoins como USDT y USDC han protagonizado un comportamiento divergente.
USDT, la tercera criptomoneda más grande del mundo, ha consolidado su posición, aumentando su capitalización de $66,000 millones a $87,400 millones, un aumento del 32%.
Por otro lado, USDC ha experimentado una caída del 45%, pasando de más de $44,000 millones a $24,000 millones en 11 meses, desplazándose del cuarto al séptimo lugar en capitalización.
El optimismo en torno a los ETF de bitcoin al contado ha impulsado el crecimiento de USDT, que también se ve como un «dólar digital de facto» en mercados con inflación desorbitada.
En contraste, USDC enfrentó desafíos relacionados con la quiebra del Silicon Valley Bank, contribuyendo a su declive.






