La jornada volvió a exhibir la fragilidad del impulso alcista en el mercado cripto. Bitcoin registró un repunte inicial tras conocerse un IPC estadounidense más bajo de lo esperado, pero el movimiento se diluyó con rapidez. El avance hasta la zona de los 89,300 dólares cedió terreno en pocas horas, devolviendo al precio al entorno de los 86,000. Este patrón de subidas efímeras y retrocesos pronunciados se ha repetido durante el ciclo bajista, evidenciando un mercado sensible a titulares macroeconómicos y a cambios abruptos en expectativas de política monetaria.
El detonante del alza fue la lectura del IPC de noviembre, con una inflación general del 2.7%, inferior al 3% previo. En teoría, este dato favorece activos de riesgo al alimentar la narrativa de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. Un ejemplo claro fue el Nasdaq, que llegó a subir cerca de 2% en el pico de la sesión. Para Bitcoin, el beneficio potencial es un entorno financiero más laxo; el riesgo, depender excesivamente de datos puntuales y de reacciones especulativas de corto plazo.
La reacción escéptica no tardó en llegar. Economistas destacados señalaron distorsiones en el cálculo del IPC, particularmente la exclusión del alquiler y del alquiler equivalente del propietario, un componente clave. De mantenerse sin ajustes, este factor podría reducir artificialmente la inflación interanual hasta abril. El contraste entre el entusiasmo inicial y las críticas técnicas explica por qué las probabilidades de un recorte de tasas en enero se mantuvieron cerca del 24%. Para el mercado cripto, el contra es claro: expectativas monetarias infladas pueden revertirse con la misma rapidez.
En términos técnicos, Bitcoin continúa moviéndose dentro de un rango definido. La caída desde 89,300 hasta 85,500 dólares, aunque significativa, no rompió soportes estructurales. Operadores de opciones muestran una preferencia por vender protección a la baja por debajo de 85,000 y limitar apuestas alcistas más allá de 100,000. El lado positivo es la confianza en la defensa del soporte; el negativo, la ausencia de catalizadores que justifiquen un rompimiento sostenido en el corto plazo.
Ethereum presenta un perfil distinto, más orientado a la cobertura. Las opciones sugieren un soporte emergente entre 2,700 y 2,800 dólares, mientras que las calls por encima de 3,100 se venden de forma agresiva. Este comportamiento indica prudencia ante posibles repuntes y una gestión activa del riesgo. En conjunto, el contraste entre BTC en rango y ETH en cobertura refleja un mercado selectivo, donde la preservación de capital gana prioridad frente a apuestas direccionales en un entorno macro aún incierto.
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