El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) en EE.UU. reveló un sorprendente descenso en la inflación, enviando ondas de choque a través de los mercados.
El PCE subyacente, considerado el termómetro de la Reserva Federal para la inflación, aumentó un 3,2% anual en noviembre, por debajo de las expectativas del 3,3%. Este descenso sugiere que las políticas de «más altos durante más tiempo» de la Reserva Federal están surtiendo efecto, brindando un respiro a los inversores preocupados por el aumento de los precios.
Los datos PCE ofrecen indicios de que la Reserva Federal podría ajustar su estrategia de tasas de interés. Con el PCE general cayendo un 0,1% mensual y solo un aumento del 2,6% interanual, la Reserva Federal podría reconsiderar la necesidad de subir las tasas de interés.
Este cambio de rumbo es respaldado por la afirmación del banco central de implementar reducciones de tasas por un total de 0,75 puntos porcentuales en 2024, según su reunión reciente.
La noticia de la desaceleración de la inflación tuvo un impacto inmediato en los mercados. Los precios del oro experimentaron un aumento del 1%, alcanzando los $2,066, el nivel más alto desde diciembre. Este ascenso se atribuye a la confianza de los inversores en que la inflación se mantendrá bajo control.
Mientras tanto, las acciones estadounidenses, representadas por el S&P 500, aumentaron más del 0,3%, señalando un optimismo renovado en el panorama financiero. Sin embargo, Bitcoin experimentó una leve caída del 1%, mostrando la volatilidad inherente a las criptomonedas.






