El índice de precios de gastos de consumo personal, la principal métrica de la Reserva Federal, se alinea con las expectativas de Wall Street al revelar un aumento del 0,2% en octubre. El dato anual, excluyendo alimentos y energía, se mantiene en un 3,5%, mientras que la inflación general alcanza el 3%.
Este último número se ve afectado por la caída del 2,6% en los precios de la energía y un ligero aumento del 0,2% en los alimentos.
La noticia provocó reacciones dispares en los mercados, con el Nasdaq cayendo un 0,8%, el S&P 500 un 0,1%, y el Dow Jones registrando un aumento cercano al 1%.
Esta divergencia refleja la incertidumbre entre los inversionistas sobre la dirección futura de la política monetaria en respuesta a las cifras de inflación.
Con el aumento en la inflación, los analistas consideran que la probabilidad de futuras subidas de tasas ha disminuido.
Además, anticipan posibles recortes de tasas para la segunda mitad de 2024. Estas proyecciones reflejan una perspectiva más cautelosa, destacando la importancia de las decisiones de la Reserva Federal en el próximo año.






