Los Estados Unidos están en medio de una creciente tormenta económica. Según los datos del Tesoro, la deuda pública del país ha alcanzado una cifra preocupante de 32.659 billones de dólares a finales de julio, lo que significa un salto de 392.75 mil millones comparado con el mes anterior. Este ascenso en el endeudamiento ha hecho que los pagos trimestrales de intereses alcancen la estremecedora cifra de casi un billón, según el Banco de la Reserva Federal de St. Louis. Parece que el reloj de la deuda de los EE. UU. está corriendo y el tiempo para acciones inmediatas se agota.
Romina Boccia y Dominik Lett, del Instituto Cato, lanzaron una llamada de atención urgente. Subrayan que este escenario de creciente deuda es una amenaza para la seguridad nacional. En un panorama de inversión privada suprimida, ingresos mermados y la amenaza latente de una crisis fiscal repentina, el aplazamiento de reformas fiscales responsables es como jugar con fuego, con el riesgo de que todo el país arda.
Los autores, en su postura enfática, enfatizan la necesidad de reformar las prestaciones. Los programas basados en necesidades como el Seguro Social, Medicare, Medicaid y otros, representan actualmente la mitad del presupuesto federal. Contraponen esto con el gasto en defensa, que abarca una quinta parte del presupuesto. Arguyen que la responsabilidad primordial del gobierno federal es la defensa nacional y que cualquier crisis fiscal erosionaría la fortaleza económica de América, limitando su capacidad para salvaguardar los intereses vitales en casa y en el extranjero.
En medio de este panorama fiscal desalentador, Boccia y Lett proponen una solución: establecer una comisión de deuda que se encargue de la reforma de las prestaciones. Imaginan a esta comisión como un conjunto diverso de expertos, dirigidos por objetivos claros establecidos por el Congreso. Las recomendaciones de esta comisión, argumentan, deberían convertirse automáticamente en ley con la aprobación presidencial. Este camino no solo permitiría una reforma eficiente, sino que también aportaría un mayor grado de equidad al proceso.
La visión de Boccia y Lett es clara. Sostienen que una política fiscal insostenible amenaza la fortaleza económica y militar de los Estados Unidos. La reforma de los programas de prestaciones y la reducción del gasto, argumentan, son la única manera de evitar que una deuda creciente socave la prosperidad y la seguridad de América. Y su propuesta de una comisión de deuda bien diseñada parece ser un plan plausible para ayudar al Congreso a navegar por estas aguas turbulentas.





