La estafa de criptomonedas más grande de la historia, OneCoin, sigue dando que hablar a medida que más culpables son llevados ante la justicia. Uno de los fundadores de esta gigantesca estafa piramidal acaba de ser condenado a 20 años de prisión. Recordemos que OneCoin, que alguna vez se consideró un serio competidor de Bitcoin en 2016, terminó evaporando $4.000 millones en inversiones.
El último en enfrentar la justicia es Karl Sebastian Greenwood, conocido como el «asesino del Bitcoin». Greenwood, uno de los principales promotores de OneCoin, fue condenado en Nueva York el martes 11 de septiembre por su participación en esta estafa Ponzi de $300 millones. Utilizó parte de sus ganancias para adquirir lujos como ropa de marca y un yate Sunseeker.
Greenwood, originario de Suecia, fue arrestado en Tailandia en 2018 y posteriormente extraditado a Estados Unidos después de que se declarara culpable de una serie de cargos penales, incluyendo fraude electrónico, conspiración para cometer fraude electrónico y blanqueo de dinero.
Otro eslabón en la cadena de culpables
Karl Greenwood no es el único miembro de la cúpula de OneCoin en pagar por sus crímenes. A principios de este año, Gilbert Armenta, ex amante de la cofundadora Ruja Ignatova, fue condenado a cinco años de prisión por su papel en el lavado de $300 millones obtenidos de la estafa OneCoin.
Además, Irina Dilkinska, ex jefa de «Legal y Cumplimiento» de OneCoin, enfrenta una posible pena de hasta 40 años de prisión. Las autoridades estadounidenses la acusan de lavar $400 millones y destruir pruebas relacionadas con la estafa.
La enigmática desaparición de la «crypto reina»
Ruja Ignatova, conocida como la «crypto reina» y la cofundadora de OneCoin, ha estado desaparecida desde 2017 y figura en la lista de los «10 más buscados» por el FBI. Esta situación la convierte en una de las criminales más buscadas del mundo.
La condena de Greenwood y otros miembros clave de OneCoin marca un hito en la lucha contra las estafas de criptomonedas. Aunque la estafa causó daños significativos a inversores ingenuos, la acción legal contra los responsables envía un mensaje claro de que las autoridades están dispuestas a perseguir y castigar a quienes perpetúen este tipo de fraudes en el mundo de las criptomonedas. Sin embargo, la caza de Ignatova sigue abierta, dejando un misterio sin resolver en esta trama de engaño y codicia.





