En un giro histórico en el ámbito de las estafas con criptomonedas, Irina Dilkinska, la ‘Jefa de Asuntos Legales y Cumplimiento’ de OneCoin, admitió su participación en el fraude multimillonario ante un tribunal federal de Manhattan.
Este hito marca una victoria significativa en la lucha contra las estafas en el mundo de las criptomonedas. OneCoin, fundada en 2014, atrajo a más de tres millones de inversores con su fachada de criptomoneda revolucionaria, generando asombrosos ingresos de 4.037 millones de euros entre 2014 y 2016. Sin embargo, estos números ocultaron un esquema piramidal clásico.
Como Jefa de Asuntos Legales y Cumplimiento, Dilkinska no cumplió su papel de manera ética. Más que simplemente asegurar la legalidad de las operaciones, estuvo profundamente involucrada en el lavado de millones de dólares de ganancias ilícitas.
Su participación incluyó la organización de transferencias millonarias a entidades en las Islas Caimán. La admisión de culpabilidad de Dilkinska abarca cargos de conspiración para cometer fraude electrónico y lavado de dinero, cada uno con una sentencia máxima de cinco años de prisión.
El caso también arroja luz sobre Ruja Ignatova, conocida como «la Criptoreina». Desapareció en 2017 después de ser acusada de fraude y lavado de dinero.
Actualmente en la lista de los diez más buscados del FBI, Ignatova sigue prófuga, con una recompensa de 100.000 dólares por información que conduzca a su arresto. Su fuga añade un elemento intrigante a la saga de OneCoin, destacando la persistencia de la impunidad en el mundo de las criptomonedas.






